Aquí están las 10 razones que da Total Guitar para encumbrar a Bellamy como el mejor guitarrista de la década:
10 Ha vuelto a poner de moda lo clásico
Dale a Zakk Wylde una orquesta de cámara y probablemente se desayunaría al director y se mondaría los dientes con la batuta. Matt Bellamy tiene una actitud diferente; se apropia de aquel mundo rancio de pelucas empolvadas y clavicordios, y lo fusiona con sus más innovadoras ideas, rompiendo moldes con sus solos y riffs. Mientras cabeceas, todo sudado, al ritmo de la monstruosa intro de Plug In Baby, en realidad estás escuchando una versión "corrupta" de Tocata y Fuga en D Menor de Bach. Bach'n'roll, nena...
9 Su presencia en directo es algo fuera de serie
Nuestros respetos al diseñador del escenario, pero ni todas esas parabólicas, ni todos los acróbatas del mundo, pueden compararse al espectáculo de este pequeño hombre de Devon, perdiéndose en la música. Bellamy no hace gracietas, ni anima gritando, ni se sube a los monitores. Al contrario, muestra un virtuosismo trastornado, lo mismo acaricia que estrangula su Manson con cada nota, "bailando" a sacudidas cual anguila eléctrica, usando una energía nerviosa para encender el más grande espectáculo de la Tierra (o de cualquier otro planeta).
8 Nos salvó del nu-metal
Alaridos cubiertos de rap idiota era el sonido del nuevo milenio, hasta que Matt Bellamy llegó con Showbiz, disparó al lumpen rockero con sus solos punzantes como si de misiles se tratara, y recordó a toda una generación que la vida no tiene porqué acabarse en el séptimo traste. Sin antiguas guitarras que mueven a una muchedumbre enardecida como Sunburn y Muscle Museum, esta revista estaría llena de estúpidos farfullando sobre lo que es "tocar para la canción". Nadie quiere eso.
7 Tiene una "superguitarra"
En realidad, tiene toda una amplia gama de superguitarras, todas hechas por el luthier británico Hugh Manson, y que se caracterizan por incorporar más tecnología que la que se necesitó para llevar al hombre a la Luna. Las guitarras de Matt, incluida su famosa "jubilada" Silver Delorean Manson, incluyen varias combinaciones de pastillas Fernandes Sustainer, circuitería ZVex Fuzz Factory, y Kaoss Pads que le permiten manipular sus efectos con las yemas de los dedos. Genial.
6 Hizo el álbum de debut más extravagante de todos los tiempos
Muse lanzaron su primer disco Showbiz en 1999, el año del single de debut de Britney Spears, Baby One More Time. No había mucho más. Las guitarras estaban agonizando, así que la visión y el sonido de Matt Bellamy destrozando su guitarra era algo estimulante. A pesar de que algunos sectores acusaron a Muse de ser poco más que una copia de Radiohead, la heroica actuación de Matt en canciones como Muscle Museum demostró que había nacido algo especial.
5 Se salta todas las reglas
Al menos sobre el papel, una combinación de rock progresivo, música clásica, electrónica y pop, no debería funcionar… algo así como Genesis improvisando uno de esos discos Hooked On Classics típicos de los 80. Matt hace que funcione. No muchos músicos saben cambiar de un piano al estilo Danny Elfman a un riff endemoniadamente heavy como él. Escucha New Born (Origin of Symmetry, 2001) para comprobar la genialidad de este hombre.
4 Sus solos son obras de arte
Los solos de Matt están construidos con la misma belleza que sus guitarras Manson. Una clase magistral de técnica expresiva de sus solos normalmente incluye pasajes de trémolo, rasgado de cuerdas, whammy bars y mucha inventiva en los efectos. Matt tiene un vibrato fantástico y siempre consigue hacer que sus solos suenen espontáneos, cuando en realidad están cuidadosamente construidos. Echa un vistazo en YouTube al directo de Knights of Cydonia en el estadio de Wembley en 2007 para ser testigo de cómo su guitarra solista arrasa con todo.
3 Su creatividad no tiene rival
Matt Bellamy tiene algunas grandes habilidades. Además de su increíble estilo único a la guitarra, arrasa también con el piano y posee un rango vocal de tres octavas, como demuestra su increíble falsete en Plug In Baby y otras cancioncillas pantagruélicas. Por si todo ese virtuosismo no fuera suficiente, Matt es el compositor fundamental de Muse, siendo el responsable de clásicos como Supermassive Black Hole, Stockholm Syndrome y Knights of Cydonia. Sí, estamos celosos.
2 Compuso el mejor riff de la década
Si vale de algo el número de intentos en programas musicales y tiendas de música, el riff de Plug In Baby es el Sweet Child O'Mine o el Stairway To Heaven de esta generación. Al igual que sus ilustres predecesores, Plug In Baby cogió a los guitarristas de las pelotas en virtud de su aguda inventiva. Es uno de esos riffs que suena fresco y único, y hace que todo el mundo quiera saber tocar la guitarra.
1 Es el Hendrix de nuestra generación
Comparar a cualquiera con Hendrix puede traerte serios problemas, pero reconocemos que con Matt Bellamy vamos bien encaminados. Matt usa los efectos y acoples como instrumentos musicales, salteando sus solos con extraños chasquidos y chirridos. Como Jimi. En manos de Matt, la guitarra es más que una mera herramienta; es una extensión de su cuerpo y su voz. Como Jimi. Posee también esa rara combinación de virtuoso de la guitarra que sabe componer grandes canciones que superan el paso el tiempo. Como Jimi.
Aquí os lo dejo, gentileza de museabuse =):
Énfasis en el ritmo
Uno de los secretos del éxito del trío ha sido, sin duda, su íntima relación profesional. Formados en la escuela hace quince años, han avanzado juntos a pasos agigantados, y consideran su amistad y ambición colectiva como la fuerza motora de Muse. "Nos conocemos de hace tanto tiempo y hemos tocado juntos tantas veces… No hemos tocado con otra gente, así que nos seguimos mutuamente por instinto". Mientras que a todo el mundo le parece evidente el talento prodigioso de Matt Bellamy, Dom y Chris forman un tándem tan sólido que da miedo. No es de extrañar; es algo en lo que ambos han trabajado muy duro. "En general, normalmente estoy detrás del ritmo, Chris está por encima, lo pisa, y Matt va por delante. Pero sí, Chris es un bajista impresionante. Es muy sólido y perfeccionista, y cuando toca algo como Hysteria, que tiene un bajo de 16 notas, potente y frenético, es casi como un metrónomo, porque es constante y perfecto. La verdad es que me ayuda mucho, porque en directo toco con un metrónomo. En estudio también, Chris y yo trabajamos juntos muy de cerca y cada uno siempre se aprende la parte del otro para asegurarnos de que lo que estamos tocando encaja a la perfección. En muchas canciones el bajo o la guitarra, o el piano, pueden estar haciendo cada uno cosas muy distintas, porque rara vez nos limitamos a notas básicas o riffs unísonos, así que ponemos el énfasis sobre todo en la parte rítmica de la batería y el bajo y en cómo se funden".
Carácter individual
Miedo irracional
Desde el anárquico homenaje de Uprising al tema de Dr Who, hasta la dramática Exogenesis: Symphony, The Resistance es un álbum lleno de carácter, y se erige como testamento de la inquietud creativa de la banda. "Grabar un nuevo disco siempre supone un reto, pero encontrar nuevas ideas siempre ha sido un aspecto primordial en nuestra banda. Tenemos este miedo irracional a repetirnos, o a sentir que hemos empezado a hacer algo muy parecido a lo anterior. Dicho esto, mientras disfrutes en el estudio y trabajes mucho, descubrirás ideas de forma natural. En principio queríamos grabar todo en un estilo muy de directo. Cuando empezamos a hacer eso con algunas canciones, nos dimos cuenta de que empezaban a sonar parecidas, y en seguida descartamos la idea. Queríamos ser un poco más creativos con la producción y la instrumentación, que ayudó mucho a dar carácter a las canciones, a dotarlas de una identidad propia. Con la percusión lo que hicimos fue desglosarla, grabando las cosas de forma separada; grabábamos el bombo, la caja y los toms solos, y luego añadíamos pistas de otras cosas por encima. Fue básicamente un proceso de disección de un ritmo que normalmente se tocaría en el kit de batería, con todos sus elementos, pero con sonidos y ambientes distintos. Cuando lo juntamos todo, nos dimos cuenta de que tenía una gran profundidad y dinamismo". Rompiendo barreras Undisclosed Desires tiene un planteamiento completamente nuevo para Dom. Haciendo una incursión hacia el mundo digital, al final consiguió dominar los ritmos programados. "Esa canción está toda programada, me pasé un montón de tiempo trabajando en ella. Originalmente era una idea que tenía Matt para cuerdas. Chris y yo estuvimos dándole vueltas a la cabeza para intentar resolver lo que haríamos con ella. Probamos con muchas ideas; al principio intentamos hacer que sonara al estilo directo, pero no funcionaba. Al final nos dimos cuenta de que la canción necesitaba una influencia diferente y pensamos que debería dirigirse hacia nuevos terrenos musicales. Empecé a programar sonidos y estudié durante unos cuantos días un software llamado BPM, de MOTU. Lleva un secuenciador incorporado, así que puedes programarlo todo ahí, sin tener que liarte con un piano MIDI. Usé algunos de los sonidos del software, así como algunos de nuestros sonidos en directo, y empecé a componer la parte de la batería. Fue muy divertido aprender a usarlo, y todos esos elementos programados cambiaron definitivamente la canción. Se alejó del terreno rock y se acercó a un campo totalmente nuevo para la banda. Me encantó no tener que tocar nada, jajaja, qué estupidez acabo de decir xD, pero creo que con esa canción rompimos una nueva barrera en la producción".
Demasiado ambiciosos
El álbum fue recibido con gran entusiasmo cuando salió en septiembre. Alcanzando el número 1 en 13 países y el número 3 en Estados Unidos, marcó otro hito comercial para la banda. Su lanzamiento también señaló el comienzo de la gira, diseñada para llevar su espectacular directo a los estadios de todo el mundo durante los próximos 12 meses. Habiendo tocado ya dos directos alucinantes en el estadio de Wembley en 2007, a cualquier fan con juicio se le hace la boca agua ante la sola perspectiva de una gira completa de Muse. "Hay mucha planificación en un directo, es difícil hacer que todo funcione, porque acabamos siendo demasiado ambiciosos con lo que queremos hacer. Casi siempre llegamos a un punto en que tenemos que recular con nuestras peticiones porque son simplemente inviables. La verdad es que invertimos mucho tiempo, esfuerzo y dinero en hacer algo grandioso. Tenemos mucha suerte de poder tocar en estos pabellones y estadios enormes, pero tiene que resultar bien hasta para el que esté justo al fondo. Pasamos mucho tiempo planeando los diseños y sentados frente a una simulación informática con el director de iluminación para programar todo el show. Los tres nos implicamos mucho en todo ello, que es la manera de conseguir exactamente lo que quieres. Si lo dejáramos en manos de otro, probablemente lo fastidiaría".
Estrés psicológico
Con tantas cosas sucediendo a su alrededor, Dom admite que el directo puede, ocasionalmente, provocar una ligera distracción. Lo más importante de poner en marcha una actuación tan complicada, sin embargo, es centrarse en algo engañosamente simple. "Tienes que estar relajado. Solía ponerme muy tenso hace años, las primeras canciones eran una pesadilla, tenía los brazos tiesos, parecía que no podía ni sostener las baquetas. Desde entonces he hablado de ello con muchos amigos baterías, y es un problema muy común. Básicamente es todo estrés, y es todo psicológico, aunque parece muy físico, y estar relajado te previene de todo eso. Romperás baquetas cada 2x3, o se te caerán, o correrás para seguir el ritmo del metrónomo, pero es importante que lo aceptes como algo natural. No puedes permitir que estas cosas te afecten. A veces, los pequeños errores que el público ni siquiera percibe, te deprimen, sobre todo si estás tocando ante miles de personas. Es algo contra lo que nos ha tocado luchar a los tres en el pasado. Tienes que asegurarte de que esos pequeños fallos no te jueguen una mala pasada, porque si lo hacen, te arruinan un concierto. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero de verdad que concentrarse en estar relajado y dejar que los fallos tontos te resbalen ayuda enormemente. Dejar que estas pequeñeces te afecten puede ser desastroso cuando, en realidad, son simples gajes del oficio".
Grandes ambiciones
Superar el nerviosismo ha sido una de las muchas lecciones que Muse han aprendido en su camino hacia el dominio del mundo. Dom admite que ha sido un trabajo muy duro, que han luchado constantemente para mejorar como músicos, pero que también ha habido una voluntad férrea y han creído en sí mismos desde el principio. "Nos ha sorprendido nuestro éxito, y a veces hemos conseguido más de lo que jamás habíamos pensado conseguir. Dicho esto, cuando éramos más jóvenes, siempre hubo muchos momentos en que pensábamos que podíamos llegar a donde quisiéramos. Recuerdo cuando fuimos al festival de Reading con 16 años, y luego otra vez con 18, mirar al escenario principal y pensar, "dios, es enooorme". Pero en el fondo sabía que algún día yo tocaría en ese escenario. Incluso pensaba que seríamos cabeza de cartel. En realidad, cuando empiezas a conseguir éxito te sorprende. Recuerdo que flipamos cuando llenamos dos noches en el Astoria de Londres, y luego cuando pudimos tocar en Brixton Academy. Tocar en el estadio de Wembley fue increíble, y te juro que no tenía ni idea de que seríamos capaces de vender dos noches. Pero en el fondo, muy en el fondo, siempre hemos tenido grandes ambiciones… y todavía las tenemos".
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